Descripción
Mariana se encuentra en el suelo de un lujoso departamento,
angustiada y llorando, mientras Rodrigo la intimida sosteniendo un
látigo de cuero. Aunque parece completamente vulnerable, Mariana
logra alcanzar un teléfono que se encuentra cerca de ella.
Rodrigo intenta intimidarla preguntándole a quién piensa llamar,
pero Mariana recupera la seguridad y le revela que no necesita llamar
a nadie porque el mensaje ya fue enviado. Mientras una mujer observa
tranquilamente la situación desde el fondo con una copa de champán,
Rodrigo comienza a comprender que algo salió mal.
El teléfono muestra que una nota de voz ya fue enviada. Rodrigo,
ahora sorprendido y alarmado, pregunta:
“¿Qué enviaste? ¿Y a quién?”
La escena termina abruptamente después de la pregunta, dejando en
misterio el contenido del mensaje y su destinatario.