Mari Carmen, de 87 años, sale en camilla de la casa donde vivió durante 70 años
Mari Carmen Abascal tiene 87 años y durante más de siete décadas su vida estuvo ligada a una vivienda situada en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito de Retiro, Madrid. Allí llegó con sus padres en 1956, cuando tenía apenas 17 años, y allí permaneció durante prácticamente toda su vida adulta.
El contrato de alquiler había sido firmado originalmente por su padre en 1956. Después de su fallecimiento, el contrato pasó a su esposa y, posteriormente, a Mari Carmen. Durante décadas, la vivienda se convirtió en mucho más que un lugar donde vivir: era el espacio en el que había construido sus recuerdos y su historia familiar.
El pasado 23 de septiembre de 2026, sin embargo, la historia cambió. La comisión judicial ejecutó finalmente el desahucio después de varios intentos aplazados. Mari Carmen terminó saliendo del edificio en camilla, mientras cientos de personas que se habían concentrado en las inmediaciones mostraban su apoyo.
Más de 70 años vinculada a la misma vivienda
La relación de Mari Carmen con el inmueble comenzó cuando todavía era una adolescente. Su familia llegó al piso en 1956 bajo un contrato de alquiler de renta antigua, un régimen que permitía mantener determinadas viviendas durante largos periodos bajo unas condiciones diferentes a las de los contratos actuales.
Con el paso de los años, la vivienda permaneció dentro de la familia. Tras la muerte del padre de Mari Carmen, su madre asumió el contrato y, después de su fallecimiento en 2005, Mari Carmen pasó a ocupar la vivienda mediante una segunda subrogación.
Ese detalle terminaría siendo fundamental en el conflicto judicial que se prolongó durante años.
El cambio de propietario abrió una nueva etapa
La situación comenzó a cambiar cuando el edificio fue adquirido por nuevos propietarios. Según los medios que han seguido el caso, en 2018 se produjo el cambio de propiedad que posteriormente desembocaría en el conflicto entre Mari Carmen y Urbagestión Desarrollo e Inversión.
En un momento del proceso también se le ofreció la posibilidad de comprar la vivienda. La cantidad planteada rondaba los 240.000 o 250.000 euros, una cifra que Mari Carmen no podía asumir con sus recursos.
Posteriormente, la propiedad planteó nuevas condiciones para continuar en el inmueble. El alquiler que durante años había estado alrededor de los 440 o 500 euros mensuales pasó a plantearse en torno a 1.600 o 1.650 euros, según las informaciones publicadas sobre el caso.
La nueva cantidad superaba la pensión mensual de Mari Carmen, lo que hacía imposible para ella mantener esas condiciones económicas.
El conflicto terminó en los tribunales
El problema dejó de ser solamente una disputa entre una inquilina y el propietario y pasó a convertirse en una cuestión judicial relacionada con la duración del contrato de renta antigua y las subrogaciones realizadas a lo largo de los años.
En primera instancia, Mari Carmen obtuvo una resolución favorable. Sin embargo, posteriormente la Audiencia Provincial de Madrid consideró extinguido el contrato y el asunto terminó llegando al Tribunal Supremo.
El alto tribunal confirmó en 2026 la interpretación que permitía poner fin al contrato en las circunstancias del caso.
El requisito de la discapacidad fue clave
Uno de los aspectos jurídicos más importantes del caso está relacionado con la segunda subrogación del contrato.
La normativa aplicable contempla una excepción para determinados casos en los que el familiar que ocupa la vivienda presenta una discapacidad igual o superior al 65%. Mari Carmen tenía reconocida oficialmente una discapacidad del 50%, por lo que no alcanzaba ese porcentaje.
La Agencia EFE, al revisar el caso, explicó que el requisito del 65% es el previsto por la Ley de Arrendamientos Urbanos para esa excepción. También señaló que la defensa de Mari Carmen sostiene que su discapacidad fue reconocida oficialmente en 2021. [oai_citation:2‡EFE Verifica](https://verifica.efe.com/que-sabemos-deshaucio-maricarmen/?utm_source=chatgpt.com)
El Tribunal Supremo terminó confirmando que la segunda subrogación no podía mantenerse de manera vitalicia bajo esa excepción, lo que dejó abierta la vía para ejecutar el desahucio.
Mari Carmen siempre sostuvo que había pagado el alquiler
Uno de los aspectos que más ha repetido Mari Carmen durante el conflicto es que nunca dejó de pagar la renta.
Su situación no se presentó como un caso de impago del alquiler, sino como una disputa sobre la duración legal del contrato después de la segunda subrogación y las condiciones bajo las cuales podía continuar ocupando la vivienda.
Para ella, esta diferencia era especialmente dolorosa. Había vivido allí durante décadas y consideraba que había cumplido con su obligación como inquilina.
Su historia se hizo conocida precisamente por la combinación de esos elementos: una mujer de avanzada edad, una vivienda en la que llevaba más de 70 años y un conflicto contractual que terminó resolviéndose en los tribunales.
Cientos de personas acudieron para apoyarla
Antes del desalojo definitivo, vecinos, activistas y otras personas se concentraron frente al edificio para intentar evitar que Mari Carmen tuviera que abandonar la vivienda.
Durante la noche anterior al lanzamiento, varias personas permanecieron frente al portal como muestra de apoyo. El caso había generado una movilización importante en el barrio y también había recibido atención de organizaciones relacionadas con el derecho a la vivienda.
Cuando llegó el momento de ejecutar el desahucio, la presencia policial aumentó y se produjo tensión entre los agentes y algunas de las personas concentradas.
Finalmente, la comisión judicial pudo ejecutar el lanzamiento.
La salida en camilla conmovió a quienes estaban afuera
Una de las imágenes más impactantes del desalojo fue la salida de Mari Carmen del edificio en camilla.
Según informaron medios que estuvieron presentes, la mujer fue trasladada posteriormente en una ambulancia. Las personas que permanecían frente al inmueble gritaron mensajes de apoyo mientras ella abandonaba la vivienda.
La escena convirtió el final del procedimiento judicial en una imagen que rápidamente comenzó a circular por redes sociales y medios de comunicación.
Mari Carmen había pasado alrededor de 70 años entrando y saliendo por aquel mismo portal. Esta vez, sin embargo, abandonaba el edificio como consecuencia de la ejecución del desahucio.
El caso también llegó a Naciones Unidas
La situación de Mari Carmen había llamado previamente la atención del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, que pidió a España adoptar medidas para evitar que el desalojo se produjera sin una alternativa habitacional adecuada.
La petición internacional no impidió finalmente la ejecución del desahucio el 23 de septiembre.
El caso abrió además un debate sobre la protección de las personas mayores, las viviendas de renta antigua, las subrogaciones de contratos y las alternativas habitacionales disponibles cuando una persona vulnerable pierde su vivienda.
Qué ocurrió después del desahucio
Tras abandonar la vivienda, Mari Carmen no quedó simplemente sin ningún lugar donde acudir. Las informaciones publicadas señalan que se plantearon diferentes alternativas habitacionales, aunque algunas fueron consideradas inadecuadas o económicamente difíciles de asumir.
EL PAÍS informó posteriormente que Mari Carmen se trasladaría temporalmente con familiares después del desalojo. [oai_citation:3‡El País](https://elpais.com/expres/2026-09-24/maricarmen-desalojada-a-los-87-anos-tras-ocho-anos-de-lucha-judicial-como-se-ha-llegado-hasta-aqui.html?utm_source=chatgpt.com)
La situación demuestra que la ejecución de un desahucio no necesariamente termina cuando se cierra la puerta del inmueble. Para la persona afectada comienza entonces otra etapa marcada por la búsqueda de alojamiento, la adaptación a un nuevo entorno y la pérdida de un espacio que puede haber formado parte de toda su vida.
Una vivienda que representaba toda una vida
Para alguien que ha vivido siete décadas en el mismo lugar, abandonar una vivienda no significa únicamente cambiar de dirección.
En esas habitaciones quedaron recuerdos familiares, objetos acumulados durante décadas y la huella de diferentes etapas de una vida que comenzó allí cuando Mari Carmen tenía 17 años.
Por eso, las imágenes de su salida tuvieron un impacto especial. No mostraban simplemente a una persona abandonando un inmueble, sino el final de una relación de más de 70 años con el mismo hogar.
Un caso que deja muchas preguntas sobre la vivienda
El caso de Mari Carmen ha generado un debate amplio sobre los contratos de renta antigua, las reglas de subrogación y la protección de las personas mayores que pueden quedar en una situación de vulnerabilidad habitacional.
Desde el punto de vista judicial, el conflicto terminó con una resolución que permitió ejecutar el desahucio. Desde el punto de vista social, la historia continúa provocando preguntas sobre qué alternativas deberían existir para personas de avanzada edad que pierden el hogar en el que han vivido durante prácticamente toda su vida.
Lo que sí está documentado es que Mari Carmen llegó a aquella vivienda en 1956 y permaneció allí durante más de siete décadas. El 23 de septiembre de 2026 tuvo que abandonarla después de que los tribunales resolvieran definitivamente el conflicto sobre su contrato.
A los 87 años, una nueva etapa comenzó lejos del lugar que durante décadas había sido su casa.