El cirujano puertorriqueño que ora antes de cada operación y dice que sus manos son solo un instrumento
Antes de entrar al quirófano, el doctor Orlando López de Victoria tiene una práctica que forma parte de su manera personal de afrontar una de las mayores responsabilidades de su profesión: ora y encomienda cada operación a Jesús.
El cirujano puertorriqueño ha explicado públicamente que su fe cristiana acompaña su trabajo médico y que considera sus manos un instrumento. Para él, la oración no sustituye los conocimientos adquiridos durante años de formación ni la preparación necesaria para realizar una cirugía, sino que representa una expresión de su confianza en Dios.
Su testimonio ha llamado la atención precisamente por la manera en que combina dos aspectos que forman parte de su vida: la exigencia técnica de la cirugía cardiovascular y torácica y sus profundas convicciones religiosas.
Una oración antes de entrar al quirófano
López de Victoria ha contado que antes de cada operación dedica un momento a orar. Según sus propias declaraciones, encomienda su trabajo a Jesús y pide que esté presente durante la intervención.
La práctica forma parte de su vida profesional desde hace años. Para el médico, entrar al quirófano no significa únicamente prepararse para realizar un procedimiento técnicamente complejo, sino también reconocer que existen aspectos de la vida y de la recuperación que, desde su perspectiva religiosa, están fuera del control humano.
En una entrevista difundida por Medicina y Salud Pública, el especialista explicó que se considera un instrumento y atribuye a Dios la gloria por los resultados que se obtienen durante las intervenciones.
“Mis manos y yo somos solo un instrumento”
Una de las expresiones que más se ha relacionado con el testimonio de López de Victoria es su afirmación de que sus manos y él son únicamente un instrumento.
La frase resume su manera de entender la profesión. El cirujano no niega el valor de la preparación médica. Por el contrario, su trayectoria está marcada por años de formación y experiencia en una especialidad que requiere precisión, conocimiento y trabajo coordinado con otros profesionales de la salud.
Sin embargo, desde su perspectiva personal, esas capacidades no son suficientes para explicar todo lo que ocurre durante una intervención. Su fe le lleva a considerar que la recuperación de un paciente también depende de procesos biológicos que no puede controlar directamente.
Casi tres décadas dedicadas a la cirugía cardiovascular
Orlando López de Victoria ha desarrollado gran parte de su trayectoria en el campo de la cirugía cardiovascular y torácica.
En declaraciones recogidas por medios especializados, el médico ha señalado que lleva cerca de tres décadas ejerciendo en esta área. Su recorrido comenzó con un interés por la cardiología, pero posteriormente encontró su vocación en la cirugía cardiovascular.
Según el relato difundido por Medicina y Salud Pública, durante su formación tuvo mentores que identificaron determinadas habilidades en él y lo orientaron hacia la cirugía cardiovascular.
Con el paso de los años, esa especialidad se convirtió en el centro de su carrera profesional y en el escenario donde también decidió expresar abiertamente sus convicciones religiosas.
La fe no reemplaza la preparación médica
Una parte importante de su testimonio es precisamente la convivencia entre fe y preparación profesional.
Orar antes de una operación es una práctica personal y religiosa. No sustituye la formación necesaria para ejercer como cirujano ni los procedimientos médicos utilizados para evaluar, preparar y tratar a un paciente.
Una cirugía cardiovascular requiere planificación, conocimientos anatómicos y fisiológicos, experiencia, tecnología médica y la participación coordinada de distintos profesionales. Cada procedimiento se realiza siguiendo protocolos y tomando decisiones clínicas basadas en las características del paciente y en el tipo de intervención.
En ese contexto, la oración que realiza López de Victoria puede entenderse como parte de su preparación personal y espiritual antes de asumir la responsabilidad de una operación.
Una especialidad que exige precisión
La cirugía cardiovascular y torácica comprende procedimientos relacionados con el corazón, los grandes vasos sanguíneos y diferentes estructuras del tórax. Entre las intervenciones que se realizan en esta especialidad se encuentran cirugías de válvulas cardíacas, bypass coronario, procedimientos sobre la aorta y otras operaciones cardiovasculares y torácicas.
El Hospital Auxilio Mutuo de Puerto Rico incluye a Orlando López de Victoria Rivera entre los integrantes de su facultad de cirugía cardiovascular y torácica. El programa del hospital también señala que sus equipos realizan distintos procedimientos cardíacos, vasculares y torácicos. [oai_citation:2‡auxiliomutuo.com](https://www.auxiliomutuo.com/cirugia-cardiovascular-y-toracica/?utm_source=chatgpt.com)
Esto ayuda a entender el nivel de responsabilidad que acompaña el trabajo que el médico describe cuando habla de sus momentos de oración antes de entrar al quirófano.
Para él, la oración también representa humildad
Más allá de las creencias religiosas, uno de los aspectos que sobresale en sus declaraciones es la idea de humildad frente a la responsabilidad médica.
Un cirujano puede prepararse durante años, adquirir experiencia y utilizar herramientas cada vez más avanzadas, pero sigue trabajando con un organismo humano y con procesos biológicos que pueden presentar diferentes respuestas.
Desde la perspectiva de López de Victoria, reconocer esos límites forma parte de su relación con la medicina. Por eso utiliza la imagen del instrumento para describir su papel durante una operación.
Su mensaje no consiste en abandonar la técnica o sustituirla por la oración. Su testimonio plantea que ambas cosas pueden ocupar espacios diferentes dentro de su vida: la preparación médica para realizar el procedimiento y la fe como fuente personal de confianza y significado.
Una práctica personal que ha llamado la atención
La historia del cirujano ha circulado ampliamente en medios y redes sociales porque no es habitual que un profesional de la medicina hable públicamente de una práctica religiosa que realiza antes de sus operaciones.
En su caso, la oración no aparece como una acción aislada, sino como una costumbre que, según sus propias declaraciones, mantiene antes de las intervenciones.
Para algunos pacientes y personas que conocen su historia, esta dimensión espiritual puede resultar significativa. Para otros, la medicina y la religión representan ámbitos separados. En cualquier caso, lo que puede afirmarse sobre López de Victoria es que él mismo ha explicado públicamente que ambas forman parte de su manera de entender su profesión.
La responsabilidad detrás de cada operación
Una cirugía no depende exclusivamente de una persona. Aunque el cirujano tiene un papel central, las intervenciones requieren equipos formados por anestesiólogos, personal de enfermería, técnicos y otros profesionales que trabajan coordinadamente antes, durante y después del procedimiento.
También existen evaluaciones previas, estudios médicos, preparación del paciente, seguimiento posterior y diferentes medidas destinadas a reducir riesgos.
Por eso, cuando López de Victoria habla de sus manos como un instrumento, su declaración debe entenderse dentro de su propia visión religiosa y no como una descripción de cómo funciona científicamente una operación.
Una historia donde se encuentran medicina y fe
El testimonio de Orlando López de Victoria ha despertado interés porque muestra una dimensión personal de un profesional que trabaja en una de las áreas más exigentes de la medicina.
Para él, la bata, los instrumentos quirúrgicos y los conocimientos médicos forman parte de su responsabilidad profesional. La oración, en cambio, representa su manera de afrontar esa responsabilidad desde la fe.
Después de años dedicados a la cirugía cardiovascular y torácica, mantiene la convicción de que sus habilidades deben estar acompañadas por humildad y confianza en Dios.
Su historia no plantea que la preparación médica deba ser reemplazada por la religión. Más bien, muestra cómo un profesional puede incorporar sus creencias personales a los momentos previos a una tarea que exige concentración, experiencia y precisión.
Un mensaje sobre preparación, responsabilidad y fe
El caso de López de Victoria puede interpretarse desde diferentes perspectivas, pero existe un elemento que aparece de manera constante en sus declaraciones: la importancia que concede a la responsabilidad de trabajar con la vida de otras personas.
Su oración antes de una cirugía es, para él, una forma de encomendar esa responsabilidad a Jesús. Al mismo tiempo, su trayectoria profesional muestra que esa práctica espiritual convive con años de formación y experiencia en cirugía cardiovascular y torácica.
Así, el testimonio del médico puertorriqueño termina siendo una historia sobre la manera particular en que un profesional entiende su trabajo. Para López de Victoria, la ciencia y la técnica son indispensables para ejercer la medicina, mientras que su fe le proporciona la perspectiva desde la que afronta cada intervención.
Antes de cada operación, cuando el quirófano todavía se prepara para recibir al paciente, el cirujano dedica unos momentos a aquello que considera fundamental: poner su trabajo en manos de Dios y recordar que, desde su propia convicción, él es solamente un instrumento.