“Si no les gusta, váyanse a otro colegio”: la directora que prohibió celulares, noviazgos y cabello teñido
“Si no les gusta, busquen otro colegio”. Con una frase contundente, una directora de un colegio en Colombia dejó clara su postura frente a las normas que pretendía aplicar a sus estudiantes. El discurso, pronunciado durante una reunión con padres de familia en 2023, terminó convirtiéndose en un fenómeno viral y abrió un debate sobre disciplina, autoridad escolar y libertad de los estudiantes.
La protagonista del caso fue Olga Narváez, directora de la Institución Educativa Misael Pastrana Borrero, ubicada en Rivera, Huila. Durante una asamblea de padres, explicó algunas de las reglas que la institución pretendía aplicar durante el nuevo año escolar. [oai_citation:1‡24horas](https://www.24horas.cl/tendencias/redes-sociales/colegio-rectora-prohibio-celulares-amorios-pelo-tenido?utm_source=chatgpt.com)
La directora anunció varias prohibiciones
El discurso no se limitó al uso de teléfonos celulares. La directora también habló de restricciones relacionadas con la apariencia de los estudiantes y las relaciones entre ellos.
Entre las medidas mencionadas estaban la prohibición de llevar celulares y otros equipos tecnológicos al colegio, así como restricciones sobre el cabello largo o teñido, piercings, gorras, determinadas prendas y los noviazgos entre estudiantes.
La directora justificó su postura desde una perspectiva de disciplina y presentación personal. También cuestionó la manera en que algunos estudiantes y padres interpretaban el concepto de libre desarrollo de la personalidad.
“Si no les gusta, busquen otro colegio”
Una de las frases que más llamó la atención fue precisamente la invitación a buscar otra institución para las familias que no estuvieran de acuerdo con las reglas.
La directora sostuvo que quienes no aceptaran las condiciones de la institución podían optar por otro colegio. En particular, hizo referencia a los estudiantes que no quisieran modificar su cabello para ajustarse a las normas de presentación personal.
La declaración generó reacciones muy diferentes. Algunas personas defendieron la autoridad de la institución y consideraron que las familias debían conocer y respetar las reglas del colegio. Otras cuestionaron que aspectos relacionados con la apariencia y la vida personal de los estudiantes fueran utilizados como parte de las normas escolares.
¿Qué ocurre con el cabello teñido?
El cabello fue uno de los elementos centrales de la polémica.
La directora mencionó específicamente los cabellos de colores y señaló que no serían aceptados dentro de las reglas de presentación personal de la institución. También se refirió al cabello largo en determinados estudiantes.
Para quienes respaldaron la medida, la apariencia forma parte de la identidad institucional y las familias conocen las reglas antes de matricular a sus hijos. Desde esa perspectiva, cumplir con el reglamento sería parte de las responsabilidades de pertenecer a la comunidad educativa.
Para quienes criticaron las medidas, el problema aparece cuando una regla sobre presentación personal deja de estar relacionada con la convivencia o el funcionamiento de las clases y comienza a limitar aspectos de la identidad individual.
La polémica por los piercings
Los piercings también fueron incluidos entre los elementos que la directora dijo que no serían aceptados.
Este punto generó una discusión similar a la del cabello. Para algunos colegios, la presentación personal forma parte de las normas que todos los estudiantes deben seguir. Para otros sectores, la apariencia personal puede formar parte del desarrollo individual de los adolescentes.
La dificultad está en establecer hasta dónde puede llegar un reglamento escolar y qué relación debe existir entre una determinada prohibición y los objetivos educativos de la institución.
¿Y los celulares?
La prohibición de los teléfonos celulares fue otro de los aspectos destacados del discurso.
En este caso, el argumento resulta diferente al de la apariencia. Un teléfono puede utilizarse para comunicarse, pero también puede convertirse en una fuente de distracción durante las clases.
Las instituciones educativas de distintos lugares han establecido restricciones sobre el uso de dispositivos precisamente por las dificultades que pueden generar durante las actividades académicas. Sin embargo, las reglas pueden variar considerablemente dependiendo del país, la institución y las circunstancias.
Por eso, el debate sobre los celulares no necesariamente es idéntico al debate sobre el cabello o los piercings. En el primer caso se discute directamente una herramienta que puede interferir con la atención en clase. En los otros, la discusión se relaciona principalmente con la apariencia y la expresión individual.
La prohibición de los noviazgos también generó controversia
La directora también habló de los noviazgos y de los llamados “amoríos” dentro de la institución.
Esta parte de las declaraciones provocó otra discusión: si una escuela debe limitar las relaciones sentimentales entre estudiantes o si su función debería concentrarse en establecer reglas relacionadas con el comportamiento dentro del entorno educativo.
Una institución puede establecer normas de convivencia para evitar situaciones que afecten el ambiente escolar. Sin embargo, la forma en que esas normas se redactan y aplican puede generar diferentes interpretaciones.
También existe una diferencia entre prohibir conductas que interfieren directamente con las clases y establecer reglas generales sobre aspectos personales de los estudiantes.
¿Disciplina o control?
Ese es precisamente el centro de la discusión que provocó el video.
Quienes apoyaron a la directora interpretaron sus declaraciones como una defensa de la disciplina escolar. Desde esta perspectiva, el colegio necesita establecer límites claros y los estudiantes deben conocer las consecuencias de incumplirlos.
Quienes cuestionaron las medidas plantearon una preocupación diferente: que determinadas reglas puedan terminar convirtiendo la disciplina en un mecanismo de control sobre la apariencia y la identidad de los estudiantes.
Ambas posiciones parten de una preocupación relacionada con la educación, pero llegan a conclusiones diferentes sobre qué tipo de límites son apropiados dentro de una institución.
¿La libre personalidad significa poder hacer cualquier cosa?
La directora utilizó precisamente el concepto de libre personalidad para defender su posición.
Durante su intervención sostuvo que, desde su perspectiva, ser una persona de bien era parte de lo que debía entenderse como libre personalidad, y cuestionó que el cabello de colores fuera presentado como una expresión de esa libertad.
Esta afirmación fue uno de los elementos que más reacciones generó en redes sociales, porque trasladó la discusión desde una simple regla de presentación personal hacia una cuestión mucho más amplia: qué puede considerarse parte de la identidad de un adolescente.
Una escuela puede tener reglas, pero ¿para qué sirven?
Las instituciones educativas necesitan normas para funcionar. Horarios, asistencia, convivencia, comportamiento dentro del aula y respeto entre estudiantes y profesores son algunos de los aspectos que normalmente requieren reglas claras.
Pero una norma también puede ser analizada por su propósito.
Una prohibición sobre celulares puede justificarse desde la necesidad de reducir distracciones durante una clase. Una regla contra la violencia puede proteger directamente la convivencia. Una norma sobre uniformes puede formar parte de la identidad institucional.
En cambio, cuando una regla se refiere exclusivamente a un aspecto de la apariencia, surge una pregunta adicional: ¿qué problema educativo concreto busca solucionar?
La respuesta puede variar de una institución a otra y también depende de las normas que hayan sido comunicadas a las familias.
El papel de los padres
Otro elemento importante del caso es la participación de las familias.
Los padres y representantes suelen conocer las condiciones de una institución antes de matricular a sus hijos. Esto puede incluir normas sobre uniformes, horarios, comportamiento y presentación personal.
Sin embargo, conocer un reglamento no significa que todas sus disposiciones estén fuera de discusión. Las familias pueden plantear dudas, presentar reclamos y solicitar explicaciones cuando consideran que una norma no es adecuada o que fue aplicada de manera incorrecta.
La convivencia escolar requiere precisamente mecanismos para resolver esas diferencias sin convertir cada desacuerdo en un enfrentamiento.
El debate que dejó el video
El caso de la directora colombiana terminó generando una discusión mucho más amplia que la que probablemente provocaría una simple norma escolar.
Una parte de la sociedad considera que las instituciones necesitan recuperar autoridad y establecer límites firmes. Otra parte considera que la educación también debe permitir que los jóvenes desarrollen su identidad y aprendan a tomar decisiones responsables.
La diferencia entre ambas posiciones puede encontrarse en una pregunta sencilla: ¿qué se intenta proteger con cada regla?
Si una norma busca garantizar la atención durante las clases, prevenir conflictos o mantener una convivencia adecuada, su propósito puede ser más fácil de explicar. Si se trata de controlar únicamente la apariencia de un estudiante, el debate sobre sus límites puede ser mucho más complejo.
Un caso de 2023 que todavía genera debate
El video de Olga Narváez fue difundido ampliamente en redes sociales en 2023 y continúa reapareciendo periódicamente debido a que toca un tema que sigue provocando opiniones encontradas: la relación entre disciplina escolar y libertad individual.
La discusión no tiene que reducirse a apoyar o rechazar a la directora. También puede servir para analizar qué tipo de normas necesita una escuela, cómo deben comunicarse y qué relación deben tener con los objetivos educativos.
Una institución necesita autoridad para funcionar, pero las normas también pueden ser examinadas y discutidas. Del mismo modo, los estudiantes tienen responsabilidades dentro del colegio, pero también forman su identidad durante una etapa importante de su desarrollo.
Entre el desorden absoluto y el control total existe un espacio mucho más difícil de construir: una educación con reglas claras, razones comprensibles y respeto por las personas que forman parte de la comunidad escolar.
Y esa es precisamente la pregunta que dejó aquel discurso: ¿hasta dónde debe llegar la autoridad de una escuela cuando establece reglas sobre cómo deben comportarse y presentarse sus estudiantes?