5 razones para beber té de apio: beneficios, propiedades y precauciones
El apio (Apium graveolens) es una hortaliza conocida por su sabor fresco y su presencia en ensaladas, sopas y diferentes preparaciones. Sin embargo, también se utiliza para elaborar infusiones que han ganado popularidad entre quienes buscan incorporar bebidas naturales a su alimentación.
El té de apio se prepara generalmente con sus tallos y hojas, aunque algunas recetas tradicionales utilizan sus semillas. Esta diferencia es importante porque las distintas partes de la planta contienen cantidades variables de compuestos vegetales y no necesariamente producen los mismos efectos en el organismo.
Entre las propiedades que suelen atribuirse a esta bebida se encuentran su posible efecto diurético, su relación con la presión arterial, la actividad antioxidante y sus supuestos beneficios digestivos. Algunas de estas propiedades cuentan con investigaciones preliminares, mientras que otras todavía no tienen suficiente respaldo en estudios realizados con seres humanos.
Conocer qué contiene el apio y qué se sabe realmente sobre sus efectos permite disfrutar de esta infusión sin atribuirle propiedades medicinales que todavía no han sido demostradas.
1. Puede contribuir a la hidratación y aportar compuestos vegetales
Una de las razones más sencillas para consumir té de apio es que puede formar parte de la ingesta diaria de líquidos. Mantener una hidratación adecuada es importante para regular la temperatura corporal, facilitar la circulación de nutrientes y permitir que los riñones eliminen los productos de desecho mediante la orina.
El apio contiene diferentes sustancias vegetales, entre ellas flavonoides como la apigenina y la luteolina. Estos compuestos han despertado interés por su actividad biológica y sus posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Sin embargo, es importante distinguir entre comer apio y beber su infusión. Cuando se prepara con agua caliente, algunos compuestos solubles pueden pasar a la bebida, pero la cantidad final depende de la parte utilizada, la temperatura y el tiempo de preparación.
Además, el té no conserva la misma cantidad de fibra que los tallos y las hojas enteras. Por eso, si el objetivo es aprovechar la fibra del apio, consumir la hortaliza completa es una alternativa más adecuada.
La infusión puede ser una opción agradable para quienes desean variar las bebidas que consumen durante el día, especialmente si se prepara sin azúcar añadida.
2. El apio contiene compuestos que se investigan por su relación con la presión arterial
La posible influencia del apio sobre la presión arterial es uno de los aspectos que más interés ha despertado en la investigación científica.
Esta hortaliza contiene diferentes fitoquímicos, entre ellos las ftalidas, sustancias estudiadas por su posible participación en la relajación de los vasos sanguíneos. También se han investigado flavonoides como la apigenina, que podrían intervenir en determinados mecanismos relacionados con la función cardiovascular.
En un ensayo clínico publicado en 2022, investigadores estudiaron un extracto de semillas de apio en 52 personas con hipertensión. Los participantes recibieron cápsulas con el extracto o un placebo durante periodos de cuatro semanas. Los resultados mostraron una reducción de la presión arterial en el grupo que recibió el preparado de apio.
Posteriormente, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 examinó diez ensayos clínicos con un total de 511 participantes. Los investigadores encontraron resultados favorables en algunos indicadores cardiovasculares y metabólicos, aunque señalaron limitaciones relacionadas con el tamaño de los estudios, las diferencias entre las preparaciones utilizadas y la heterogeneidad de los resultados.
Estos hallazgos son interesantes, pero existe una limitación importante: los estudios utilizaron diferentes preparados de apio, incluidos extractos y semillas. No demuestran que beber una taza de té elaborado con los tallos produzca la misma reducción de la presión arterial.
Por esta razón, la infusión no debe utilizarse como tratamiento para la hipertensión ni sustituir los medicamentos recetados. Las personas que toman fármacos para controlar la presión deben consultar antes de consumir extractos concentrados o suplementos de apio de manera habitual.
3. Aporta antioxidantes que ayudan a proteger las células
El apio contiene compuestos vegetales que han sido estudiados por su capacidad antioxidante. Entre ellos destacan algunos flavonoides y ácidos fenólicos que participan en diferentes procesos biológicos.
Los antioxidantes son sustancias que ayudan a controlar la actividad de los radicales libres, moléculas que se producen naturalmente durante el metabolismo y que también pueden aumentar por determinados factores ambientales.
Cuando existe un desequilibrio entre la producción de radicales libres y los mecanismos de defensa del organismo, puede aparecer el llamado estrés oxidativo. Este proceso se investiga por su relación con diferentes enfermedades y alteraciones celulares.
En experimentos de laboratorio, algunos extractos de apio han mostrado actividad antioxidante. No obstante, estos resultados no significan que beber su infusión prevenga enfermedades, retrase el envejecimiento o elimine el daño celular.
La cantidad de antioxidantes que llega al organismo después de consumir una infusión también depende de cómo se prepare. No todas las sustancias presentes en la planta pasan al agua caliente en la misma proporción.
Incluir apio y otros vegetales dentro de una alimentación variada puede contribuir al consumo de compuestos vegetales beneficiosos. Sin embargo, ningún té por sí solo sustituye los beneficios de una dieta equilibrada.
4. Puede formar parte de una alimentación favorable para la digestión
El apio se utiliza tradicionalmente en preparaciones relacionadas con la digestión. Su sabor y aroma característicos se deben, en parte, a la presencia de compuestos volátiles que también se encuentran en otras plantas aromáticas.
Algunas de estas sustancias han sido estudiadas por sus posibles efectos sobre el sistema digestivo. Sin embargo, todavía no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que el té de apio estimule de manera comprobada la producción de jugos gástricos, mejore la digestión o elimine los gases intestinales.
Una taza de infusión caliente puede resultar agradable después de una comida, y el líquido puede contribuir a la hidratación. Pero no debe considerarse un tratamiento para la gastritis, el reflujo, la inflamación abdominal o los trastornos digestivos persistentes.
También conviene recordar que la fibra del apio se encuentra principalmente en sus partes sólidas. Cuando se prepara una infusión y se retiran los tallos y las hojas, gran parte de esa fibra no llega a la bebida.
Si una persona presenta gases, dolor abdominal frecuente, estreñimiento persistente o cambios importantes en sus hábitos intestinales, es recomendable identificar la causa en lugar de depender de infusiones caseras.
5. Sus compuestos vegetales se investigan por su posible actividad antiinflamatoria
Otra razón por la que el apio ha despertado interés científico es la presencia de flavonoides como la luteolina y la apigenina. Estas sustancias se han estudiado por su posible participación en procesos relacionados con la inflamación y el estrés oxidativo.
En investigaciones de laboratorio y modelos animales, determinados extractos de apio han mostrado efectos sobre mecanismos celulares relacionados con la respuesta inflamatoria.
Estos resultados permiten explorar posibles aplicaciones futuras, pero todavía no demuestran que beber té de apio reduzca la inflamación general del organismo o alivie enfermedades articulares en las personas.
Tampoco existen pruebas clínicas suficientes para recomendar esta bebida como tratamiento contra la artritis, el dolor muscular o la rigidez de las articulaciones.
Una alimentación que incluya vegetales variados puede contribuir al bienestar general. Sin embargo, cuando existen dolores articulares persistentes, hinchazón o limitaciones de movimiento, es importante recibir una evaluación médica para conocer su origen.
¿El té de apio tiene un efecto diurético?
El apio suele mencionarse entre las plantas con posibles propiedades diuréticas, es decir, aquellas a las que se atribuye la capacidad de aumentar la producción de orina.
Algunos estudios experimentales han investigado este posible efecto y determinados preparados de apio han sido utilizados tradicionalmente para favorecer la eliminación de líquidos. Sin embargo, la evidencia disponible no permite asegurar que una infusión casera de tallos y hojas produzca un efecto diurético clínicamente importante.
También es incorrecto afirmar que el té de apio limpia los riñones o elimina toxinas acumuladas. Los riñones realizan naturalmente la filtración de la sangre y regulan el equilibrio de líquidos y minerales del organismo.
Si una persona presenta hinchazón frecuente en las piernas, los tobillos o el rostro, no debe asumir automáticamente que se trata de una retención de líquidos sin importancia. La inflamación puede tener diferentes causas, algunas relacionadas con problemas circulatorios, renales, cardíacos o hepáticos.
En esos casos, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud en lugar de intentar controlar el problema mediante infusiones.
Cómo preparar té de apio en casa
Preparar una infusión de apio es sencillo y no requiere ingredientes especiales. Esta receta utiliza los tallos y las hojas de la hortaliza para obtener una bebida de sabor suave que puede consumirse caliente.
Ingredientes
- 2 tallos de apio frescos.
- 250 a 300 mililitros de agua.
- Una pequeña cantidad de jugo de limón, opcional.
- Una rodaja fina de jengibre, opcional.
Preparación paso a paso
- Paso 1: lava cuidadosamente los tallos y las hojas de apio con agua potable para retirar cualquier resto de tierra o suciedad.
- Paso 2: corta el apio en trozos pequeños para facilitar la liberación de sus compuestos durante la preparación.
- Paso 3: coloca el agua en una olla y caliéntala hasta que alcance el punto de ebullición.
- Paso 4: incorpora el apio, reduce el fuego y deja cocinar suavemente durante aproximadamente cinco minutos.
- Paso 5: apaga el fuego, tapa el recipiente y deja reposar otros cinco minutos.
- Paso 6: cuela la preparación y sirve en una taza. Si lo deseas, puedes añadir unas gotas de limón.
La bebida puede consumirse caliente o dejarse enfriar para tomarla posteriormente. No es necesario añadir azúcar ni miel para aprovechar sus características.
Esta receta es una preparación alimentaria tradicional, no una fórmula medicinal. No existe una cantidad diaria de té de apio científicamente establecida para tratar la presión arterial, la inflamación o la retención de líquidos.
Contraindicaciones y precauciones antes de consumir té de apio
Aunque el apio es un alimento habitual, algunas personas deben tener precaución con su consumo, especialmente cuando se utilizan preparados concentrados, extractos o cantidades elevadas.
- Alergia al apio: puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles. Los síntomas pueden incluir picazón, urticaria, hinchazón y, en casos graves, dificultad para respirar. Ante una reacción intensa se necesita atención de emergencia.
- Embarazo y lactancia: las cantidades habituales utilizadas como alimento no son equivalentes a los extractos o preparados medicinales concentrados. Durante estas etapas es preferible evitar el uso medicinal de semillas, aceites o suplementos de apio sin orientación profesional.
- Presión arterial baja: quienes presentan presión arterial baja deben consultar antes de utilizar preparados concentrados, especialmente si también toman medicamentos que reducen la presión.
- Enfermedades renales: las personas con problemas renales pueden necesitar controlar determinados minerales y líquidos. La cantidad adecuada depende de su situación médica y de las recomendaciones de su equipo de salud.
- Uso de medicamentos: la seguridad de los extractos de apio y sus posibles interacciones no está completamente establecida. Si se toman medicamentos de forma habitual, conviene consultar antes de incorporar suplementos o preparados concentrados.
Además, el apio contiene sustancias vegetales conocidas como furanocumarinas, algunas de las cuales pueden reaccionar con la luz ultravioleta. Las reacciones cutáneas relacionadas con el contacto con la planta y la exposición solar son poco frecuentes en el consumo alimentario habitual, pero se han descrito en determinadas circunstancias, especialmente con exposiciones elevadas o productos contaminados.
Conclusión: ¿vale la pena beber té de apio?
El té de apio puede ser una bebida sencilla para variar la hidratación diaria y aprovechar parte de los compuestos vegetales presentes en esta hortaliza. Su contenido de flavonoides y otras sustancias naturales explica por qué ha despertado interés en diferentes investigaciones.
La relación entre el apio y la presión arterial es uno de los aspectos que cuenta con estudios clínicos preliminares, especialmente cuando se utilizan extractos de semillas. Sin embargo, esos resultados no deben trasladarse automáticamente a una infusión casera preparada con los tallos.
Sus posibles efectos diuréticos, digestivos y antiinflamatorios todavía necesitan investigaciones más específicas en seres humanos. Por eso, no debe presentarse como una bebida capaz de limpiar los riñones, eliminar la retención de líquidos o aliviar enfermedades articulares.
Disfrutar de una taza de té de apio puede ser una opción dentro de una alimentación equilibrada, siempre que se consuma con moderación y se tengan en cuenta las posibles contraindicaciones. Su mayor valor está en complementar hábitos saludables, no en sustituir tratamientos médicos.