Descripción
En la entrada de una lujosa residencia, el esposo de Helena coloca una silla de bebé mientras su mejor amiga sostiene a un recién nacido. Con absoluta naturalidad, él le anuncia: «Desde hoy los cuatro vamos a vivir aquí contigo.» Helena queda completamente paralizada ante la inesperada revelación.
Helena lo confronta entre dolor y rabia: «¿Trajiste a tus hijos con mi mejor amiga?» El hombre responde con frialdad que ella no puede tener hijos y que necesitan un heredero. Sus palabras devastan a Helena, pero en lugar de quebrarse, su expresión comienza a transformarse en determinación.
Helena se quita el anillo de matrimonio y lo coloca sobre una mesa junto a una carpeta marcada claramente con la palabra «DIVORCIO». Con firmeza declara: «Entonces… mañana nos divorciamos.»
Helena toma una maleta y camina decididamente hacia la salida. El hombre queda completamente atónito. Antes de marcharse, ella se detiene y pronuncia: «Y esta casa… es mía.» La música alcanza su punto máximo y la escena termina exactamente en el segundo 9.